¿Qué debe construir primero una empresa: la matriz de competencias o los perfiles de cargo?
· Admin Cellentia / Alejandra Valencia
La matriz establece las capacidades que la organización necesita. Los perfiles traducen esas capacidades en requisitos concretos para cada puesto de trabajo.
Cuando una empresa decide fortalecer sus procesos de gestión humana, suele surgir una pregunta importante:
¿Debemos elaborar primero los perfiles de cargo o la matriz de competencias?
Aunque ambos documentos son fundamentales, el orden en que se construyen puede marcar la diferencia entre un sistema de talento humano organizado y uno que solo acumula documentos sin utilidad práctica.
En este artículo te explicamos por qué.
Antes de comenzar, entendamos qué es cada uno
Es común escuchar estos dos conceptos como si fueran lo mismo, pero cumplen funciones diferentes.
¿Qué es una matriz de competencias?
La matriz de competencias es una herramienta que identifica los conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos que una organización espera de sus colaboradores.
No se enfoca en una persona específica, sino en las capacidades que necesita la empresa para alcanzar sus objetivos.
Por ejemplo, una empresa puede definir competencias como:
- Orientación al cliente.
- Trabajo en equipo.
- Comunicación efectiva.
- Liderazgo.
- Innovación.
- Planeación y organización.
- Pensamiento analítico.
Estas competencias pueden variar según el nivel del cargo o el área de trabajo.
¿Qué es un perfil de cargo?
El perfil de cargo describe un puesto de trabajo específico. En él se establecen aspectos como:
- Objetivo del cargo.
- Funciones principales.
- Responsabilidades.
- Nivel de autoridad.
- Formación académica requerida.
- Experiencia.
- Conocimientos técnicos.
- Competencias necesarias para desempeñar el cargo.
En otras palabras, el perfil responde a la pregunta: ¿Qué necesita una persona para desempeñar exitosamente este cargo?
Entonces… ¿qué va primero?
La respuesta es:
Primero la matriz de competencias.
¿Por qué? Porque la matriz define cuáles son las capacidades que la organización considera importantes para cumplir su estrategia. Una vez estas competencias están claras, es mucho más sencillo determinar cuáles aplican para cada cargo.
Es como construir una casa. Primero se diseña el plano general y después se define cada habitación. No tendría sentido diseñar una habitación sin saber cómo será la casa completa.
¿Qué ocurre cuando una empresa comienza por los perfiles?
Es una situación bastante frecuente. Muchas organizaciones elaboran perfiles de cargo utilizando formatos descargados de internet o copiando documentos de otras empresas.
El resultado suele ser:
- Competencias diferentes para cargos similares.
- Requisitos poco claros.
- Procesos de selección subjetivos.
- Evaluaciones de desempeño inconsistentes.
- Planes de capacitación que no responden a las necesidades reales del negocio.
Con el tiempo, estos documentos dejan de utilizarse porque no generan valor.
¿Qué ventajas tiene construir primero la matriz de competencias?
Definir las competencias antes de elaborar los perfiles permite que todos los procesos de gestión humana hablen el mismo idioma.
Entre sus principales beneficios se encuentran:
Selección más objetiva Los candidatos son evaluados con criterios previamente definidos, reduciendo la subjetividad en la contratación.
Evaluaciones de desempeño más claras Es posible medir no solo los resultados, sino también la forma en que cada colaborador desempeña su trabajo.
Planes de capacitación con mayor impacto Las necesidades de formación se identifican a partir de las competencias que requieren fortalecerse.
Desarrollo del talento La empresa puede diseñar rutas de crecimiento y sucesión basadas en competencias, facilitando la movilidad interna.
Mayor alineación con la estrategia Las competencias reflejan la cultura y los objetivos de la organización, ayudando a que cada colaborador aporte al cumplimiento de la visión empresarial.
¿Cómo se construyen en el orden correcto?
Una metodología práctica puede seguir estos pasos:
Paso 1. Definir la estrategia de la empresa Antes de hablar de cargos, es necesario tener claridad sobre la misión, visión, objetivos y cultura organizacional.
Paso 2. Diseñar la matriz de competencias Se identifican las competencias organizacionales y, si es necesario, las competencias específicas por nivel o área.
Paso 3. Elaborar los perfiles de cargo Cada perfil incorpora las competencias definidas en la matriz, junto con sus funciones, responsabilidades y requisitos.
Paso 4. Integrar los procesos de gestión humana La información obtenida se convierte en la base para procesos como:
- Selección de personal.
- Evaluación del desempeño.
- Planes de formación.
- Planes de carrera.
- Identificación de talento.
- Sucesión.
- Gestión del clima organizacional.
De esta forma, todos los procesos utilizan criterios comunes y coherentes.
Un error que vale la pena evitar
Algunas empresas consideran que estos documentos son un requisito administrativo y los elaboran únicamente para cumplir con auditorías o procesos de certificación.
Sin embargo, cuando la matriz de competencias y los perfiles de cargo se diseñan correctamente, se convierten en herramientas de gestión que facilitan la toma de decisiones, mejoran la productividad y fortalecen el desarrollo del talento humano.
No se trata de llenar formatos; se trata de construir una organización más preparada para crecer.
Conclusión
La matriz de competencias y los perfiles de cargo no compiten entre sí; se complementan. La diferencia está en el orden.
La matriz establece las capacidades que la organización necesita. Los perfiles traducen esas capacidades en requisitos concretos para cada puesto de trabajo.
Cuando ambos documentos están alineados, la empresa cuenta con una base sólida para gestionar su talento de manera estratégica, coherente y orientada a resultados.
¿Cómo puede ayudar Cellentia?
En Cellentia acompañamos a las organizaciones en el diseño de modelos de gestión por competencias adaptados a su realidad. Construimos matrices de competencias, perfiles de cargo y herramientas de evaluación que fortalecen procesos como la selección, el desarrollo y la gestión del desempeño.
Porque una buena gestión del talento no comienza contratando personas; comienza definiendo con claridad qué capacidades necesita la organización para cumplir su propósito.